Perú: Chiclayo - Tarapoto

Mi jornada empieza en la Avenida Chiclayo a la altura de la zona industrial. Son las 5:00 a.m. y luego de asegurada la carga, me dispongo a revisar mi tracto – camión ProStar antes de salir.

Una vez revisado el sistema eléctrico, de frenos, de suspensión y los niveles de aceite y aire en los neumáticos, me dispongo a salir por Lambayeque hacia el norte. Tomo esta salida para evitar el tráfico pesado del Distrito de Llama y Cutervo.

Ya que Chiclayo está muy cerca de la Costa, se pueden sentir los fuertes vientos del Pacífico. Debo aprovechar las corrientes de aire y evitar el contraviento en carretera, aunque cuento con el diseño aerodinámico de ProStar el cual reducirá el degaste y aumentará mi potencia. Tomo la Avenida Chiclayo hacia el noreste hasta llegar a la rotonda y allí continúo 5 kilómetros por la primera salida en dirección Carretera Panamericana Norte. Una vez llego a Lambayeque por Los Libertadores continúo por la Panamericana norte 3 kilómetros, atravesando el departamento e incorporándome a la Carretera Fernando Belaúnde Terry.

El tráfico es aceptable, la vía está despejada y en buenas condiciones, así que puedo mantener una buena velocidad sin tener que acelerar y frenar constantemente; gracias a esto reduciré el consumo de combustible. Me desplazo 68 kilómetros por esta carretera que cruza una explanada que se extiende hasta Jayanca y pasa por Mochumí, Túcume e Illimo.

A la altura de Jayanca entro en zona montañosa hacia el norte. Continúo mi camino y atravieso Motupe. Un kilómetro después me mantengo a la derecha para continuar por la Antigua Panamericana Norte. Los vientos disminuyen, pero el tráfico aumenta y el clima se nubla un poco. Mantengo mi trayecto y empiezo el ascenso por la montaña hasta llegar a la desviación. Allí giro a la derecha para reincorporarme a la Carretera Fernando Belaúnde Terry.

Continúo recto y a medida que avanzo me aventuro en el valle. Esta carretera me lleva por una extensa zona montañosa hacia el centro del país. A la altura de la Represa Limón el tráfico disminuye considerablemente y la carretera se convierte en la Carretera Chiclayo Chachapoyas. Al llegar a Pucara hago una parada para comprar algunos víveres para el camino. Luego continúo por Chiclayo Chachapoyas, una carretera en buen estado, pero con ascensos, descensos y alguna curvas pronunciadas.

 

 

Esta zona se encuentra más al interior del valle, y se extiende por 40 kilómetros. A la altura de la entrada a Jaén, la carretera retorna a Fernando Belaúnde Terry y me mantengo en ella hasta cruzar Bagua y el Distrito de Cajaruro. En este punto el tráfico aumenta, se ven bastantes camiones y tracto - camiones dirigirse hacia el sur por esta carretera. A mitad de camino entre Cajaruro y Chachapoyas, tomo el primer desvío a la izquierda por la Carretera 5N. Continúo directo por un tramo con bastantes curvas pronunciadas.

Reduzco mi velocidad y procuro apoyarme en la inercia para los descensos en curva, evitando que la carga se golpee. Cruzo el poblado y la Laguna de Pomacochas. La zona de curvas se extiende por un par de kilómetros. Luego de un par de horas cruzo Naranjillo, por una carretera con pocas curvas y en descenso.

Aumento la velocidad para recuperar tiempo y rápidamente dejo atrás Nueva Cajamarca, Rioja y Moyobamba. Al salir de Moyobamba me mantengo en la misma carretera hasta llegar a una zona de alta peligrosidad por la cantidad de curvas pronunciadas, paralelas al Río Mayo, antes de llegar a Tabalosos. En Tabalosos hago una para para estirar piernas, brazos y tomar algo de aire. Estos ejercicios nos evitan calambres y dolencias durante la conducción por trayectos largos.

Salgo de Tabalosos y me mantengo hacia el sur por la Carretera 5N. Cruzo el Río Mayo y sigo directo hasta llegar a Tarapoto. Entro por la Avenida Perú hasta girar por la Avenida 1era de Mayo hacia el sur y llegar a la zona de descarga en Las Palmeras. Fue una ruta de 645 kilómetros.

A pesar de los fuertes vientos y el gran número de curvas pronunciadas, logré llegar a tiempo. Las ventajas aerodinámicas, de tracción y de comodidad hicieron de mi ruta un viaje seguro. Es importante que nos mantengamos atentos a las condiciones del camino.

Prever una zona en mal estado o con curvas peligrosas, nos hará viajar más tranquilos.

Igualmente las paradas de descanso durante los trayectos largos nos evitarán dolencias. 

 

Por ahora se despide de ustedes Juan Rueda, un amigo y asesor en el camino.

 

 

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